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29 de Octubre

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Ya en casa de nuevo después de un día intenso. He visto a un pueblo harto de ser silenciado y perseguido por algunos fundamentalistas, un pueblo sereno, alegre e ilusionado con poder manifestarse en las calles y en las urnas. Todo ello recogido en un grito.. VOTAREM !!! . También he visto a algunos con los que jamás compartiré ideología pero que hoy coincidimos en defender algo que los socialistas consideramos nuestra, la Constitución Española. He visto a un “molt honorable” Paco Frutos, Comunista, dar una lección magistral de por qué una persona de izquierda nunca puede ser nacionalista ni independentista, es una contradicción absoluta con la solidaridad y el internacionalismo de las clases populares y obreras. Hoy he visto a Borrell hacer política poética y de nuevo llegar hasta el último rincón de la sensibilidad de todos los que le escuchábamos, le he visto blandir las banderas de Europa, España y Catalunya. Y también he vivido con mucha emoción cuando he entrado junto a Borrell y Miquel Iceta en un restaurante lleno de catalanes/as verlos en pie aplaudiendo a mis compañeros. Ahora más que nunca necesitamos Democracia en Cataluña para desenmarañar el lío en el que nos han metido los independentista. Por ello ahora lo que Cataluña necesita es la ‘Solución Iceta’.

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Derecho a decidir en Catalunya

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http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Derecho-decidir-Catalunya_6_702089789.html

Los independentistas catalanes acuñaron la ingeniosa idea del “derecho a decidir” como un eufemismo del derecho de autodeterminación, una terminología mucho más dura por la relación histórica con movimientos independentistas violentos y que alejaría a muchos sectores no independentistas a los que necesitaban para perpetra el mayor jaque a la democracia española.

En concreto fue Artur Mas en 2007 en aquella “Casa Grande del Catalanismo” cuando incluyó el “derecho a decidir de los catalanes” , algo que olvidó inmediatamente para reclamar un nuevo pacto fiscal similar al País Vasco. Su fracaso personal en este y en otros temas le hizo iniciar posteriormente un camino hacia al abismo en el que nos encontramos en estos momentos.

La evidencia de ese fracaso se visualizó en la indigna claudicación ante la CUP no presentándose como President ante el Parlament de Catalunya, plegándose a todas sus exigencias. Ellos han sido la verdadera intelligentsia del Procés.

Todo ha ido a peor desde entonces, la elección de una persona irrelevante, Puigdemont, melifluo pero fundamentalista en la idea principal de los cuperos, la insumisión y la independencia. El perfecto títere para una organización determinista.

La CUP ha sido la verdadera vencedora de esta situación, su estado gozoso por haber logrado una Catalunya en desorden y ruptura social, la marcha de los “malévolos capitalistas” con sus empresas fuera de Catalunya es su ideal revolucionario.

Todo muy dionisiaco, desenfreno pasional, efervescencia irreverente y desordenada en la exaltación de las pasiones para superar todos los límites, en esto han estado y seguirán estando la CUP.

Cierto es que esta provocación permanente supo tocar la fibra más sensible de la derecha española, el autoritarismo, logrando exponer al mundo el conflicto de manera difícilmente defendible tras el 1-O.

Ahora es probable que muchos catalanes hayan visto la verdadera cara del “derecho a decidir” que simplemente era una declaración unilateral de independencia por encima de todo, ilegal e imposible.

Es por ello que la única salida legal fuese la aprobación de un precepto constitucional, el art. 155. de nuestra Constitución. Los socialistas siempre hemos defendido que dicha aplicación fuera lo más rápida y eficaz posible.

Con un único objetivo, la restitución de la legalidad en Catalunya. Porque no hay nada más de izquierda que la justicia y la legalidad, que es la que nos iguala. Restituyendo la legalidad a través de una elecciones dentro del marco constitucional y con todas las garantías. Trabajando también por una aplicación gradual, con mesura y evitando la intervención de los medios públicos de comunicación por los partidos políticos. Quién no puede lo menos, no puede lo más.

El PSOE y el PSC han luchado de forma denodada y hasta el último segundo para que hubiese una convocatoria electoral, preferentemente convocada por Puigdemont dentro de la legalidad, ahí nos hubiésemos encontrado todos.

Pero Puigdemont dijo que no convocó las elecciones porque no se daban las garantías suficientes. Hoy han sido convocadas para el próximo 21 de diciembre, antes de lo esperado para sorpresa de muchos, no de todos.

Hace bien el Gobierno en convocarlas en tiempo y forma, pues el riesgo en esa estrategia enloquecida de los independentistas, hubiese sido que tras la DUI, el todavía President hubiese convocado unas elecciones constituyentes bajo el marco de sus leyes ilegales y anuladas, de nuevo otro 1-O.

Ahí tiene todo el pueblo de Catalunya su verdadero “derecho a decidir”. Aquellos que se han sentido acosados, a los que los secesionistas han violentado todos sus derechos democráticos tendrán la oportunidad de manifestar su impotencia a través de una papeleta.

Ahí tienen los independentistas y los Comunes el “derecho a decidir”. Ahora están obligados a repetir aquellos ‘mantras’ que contra las urnas y la democracia no se puede ir. La diferencia es que ahora se hará sin desorden y legalmente, y por tanto quizá ya no sea tan deseable.

Es por lo que, quizá, algunos dirigentes de Esquerra dicen que no hay que participar y otros que sí o la CUP que por seguir fiel a su mundo dionisiaco o en su otra acepción, seguidores de BACO, ahora proponen que corra el vino y las paellas en vez de la democracia con urnas, censos y papeletas.

 

I ara, què?

Cataluña-es-España-y-España-es-Cataluña Artículo publicado en: http://www.eldiario.es/zonacritica/ara_6_323077727.html 3008_20120908mPZdq9 logo3

Para aquellos que amamos y vivimos Cataluña todo este proceso está siendo especialmente doloroso. Queremos defender a Cataluña, pero es cierto que cada vez se nos hace más difícil por el ‘frentismo’ al que nos ha llevado el independentismo catalán por un lado y el no-hacer del PP por otro. Eso cuando no activan ese gen, que por naturaleza tienen los populares, de fobia catalana… Bueno, fobia catalana, vasca o andaluza que les sale por los cuatro costados. Todo lo que no sea el centralismo madrileño al PP le supera.

Volviendo al “I ara, que?”, varias son las conclusiones que podríamos sacar del 9N.

La primera, y a mi entender la más peligrosa, es el fraude democrático y anticonstitucional al que ha sometido al pueblo catalán un poder que emana de la Constitución Española como es la Generalitat. Si este poder democrático del Estado y su legítimo representante, el president Mas, junto a varios diputados promueven un proceso que es fraude de ley, sin ningún tipo de garantías democráticas, ¿cómo le podrán pedir a sus conciudadanos que respeten las elementales normas democráticas?

Imaginemos… Mañana la Assemblea Nacional Catalana le vuelve a exigir al President Mas que convoque unas elecciones en Catalunya, y este, en su legítimo derecho, vuelve a hacer caso omiso. Entonces la ASC convoca unas elecciones en Catalunya, organizadas por voluntarios, sin censos, con aperturas de mesas y urnas de cartón, etc. Y con una participación del, supongamos, 40 por cierto de los catalanes. ¿Como podría Artur Más deslegitimar políticamente esas elecciones si es precisamente lo que él ha promovido? Es evidente que hay una gran movilización independentista en Catalunya, fundamentada en una realidad socioeconómica difícil, con unos recortes en sanidad y educación brutales realizados por el gobierno CIU y con un caldo de cultivo histórico de “España nos roba” iniciada por Jordi Pujol, “cosas verede”.

Estos ingredientes y otros promovidos por la insensibilidad del PP, nos han traído hasta aquí. Por ello, la segunda conclusión es el resultado de la pseudoconsulta, nos ha dicho lo que ya sabíamos, lo obvio, que el independentismo tiene un PLAN, lo está ejecutando y está hipermotivado y movilizado. Ahora tocan las elecciones plebiscitarias.

Una cosa buena para los no independentistas, y por tanto negativa para ellos, es que se han medido.

El resultado es que el 30% de los catalanes son los que están en dicha movilización, que en torno al 1,8 millones los podemos considerar independentistas (incluyendo a mayores de 16 años e inmigrantes) y que coinciden prácticamente con los resultados que sacaron los partidos por la independencia en las últimas elecciones. Todo ello siempre que demos por buenos los datos que nos ofrecen sin ningún tipo de garantías, sin el más mínimo respeto por las normas electorales. Por tanto quedan un 70% de catalanes, en torno a 4 millones (sin mayores de 16 años, ni inmigrantes que no podrían votar en unas elecciones legales) que esperan otra cosa, esperan otro PLAN de los no independentistas, como la misma eficacia y determinación en su ejecución.

El PSOE es el único partido que ha concretado en su ‘Declaración de Granada’ una posición de salida a este atolladero. Una propuesta federalista que podríamos resumir en igualdad de todas las personas independientemente de donde vivan y diferencia de los territorios dadas sus peculiaridades históricas. Es por ello que de nuevo, los socialistas, debemos tomar la iniciativa e iniciar un proceso de cambio constitucional que deba ser ratificado en referéndum en toda España, incluida Cataluña por supuesto. Es allí, en Cataluña, donde esos 4 millones de catalanes deben ver en ese referéndum la vía para participar en una consulta legal y democrática que adecue a Cataluña en el marco Estatal, alejada de la insolidaria e injusta posición independentista. Para ello el PSOE debe constituir un bloque federalista, teniendo la ‘Declaración de Granada’ como ponencia marco a debatir y donde fuerzas sociales y políticas como PSC, Unió, Iniciativa, Ciudadants e incluso Podemos fijen de común acuerdo la salida federal a través de un proceso democrático en toda España.

Todo conflicto político tiene solución, tan solo requiere de un objetivo claro, un plan definido y determinación en aplicarlo, eso sí con trabajo y dialogo. Precisamente de lo que carece el Presidente Rajoy.