A mis amigos catalanes independentistas

ANTONIO ARROYO 8 DIC 2014 – El País

Querido/a Amigo/a

Quiero compartir contigo mi preocupación creciente por la evolución que está experimentando eso que damos en llamar “proceso soberanista o independentista” de Cataluña. Aunque el problema de fondo es de carácter nacionalista, lo sé, no te voy a hablar de teorías sobre el nacionalismo. Hay muchas y para todos los gustos y colores. Nada tengo que añadir. No me interesa el nacionalismo de ningún tipo. Salvo para combatirlo en lo que tiene de excluyente, de negación de la alteridad, la diversidad y la pluralidad constitutiva de cualquier Estado y, más aún, de uno como el nuestro. Nada más tengo que añadir. Salvo una duda: ¿qué es lo que te impide, querido amigo catalán, hablar tu idioma propio, disfrutar de tu cultura, mantener tus tradiciones, vivir, en definitiva, libremente todo aquello que forma parte de tu “nación cultural?”. Me gustaría saber qué es lo que te lo impide, en concreto, para combatirlo. Pues quiero que tú, al igual yo, puedas hablar tu propio idioma, disfrutar de tu cultura, mantener tus tradiciones, vivir libremente, en fin, tu “nación cultural”, la más pequeña y la más grande.

¿Realmente crees que la independencia, sea esta lo que quiera ser hoy en día, en este mundo nuestro tan imbricado, como Estado miembro que somos de una instancia supranacional a la que hay que potenciar políticamente, la Unión Europea, e insertos en una globalización que no conoce fronteras ni respeta supuestas “soberanías”, realmente crees que la independencia de Cataluña, decía, te puede convertir en algo diferente de lo que eres ya como individuo, titular de derechos civiles, sociales y políticos, en un Estado democrático de derecho como lo es el español? ¿Acaso el hipotético Estado independiente catalán al que aspiras no va a ser también un Estado democrático de derecho que reconoce derechos civiles, sociales y políticos muy similares a los que ya tienes y disfrutas por ser ciudadano español? De no ser así, por favor, te ruego que me concretes dónde van a estar las diferencias esenciales. A mí me cuesta verlas.

Lo que se os niega, tanto por parte del Govern de la Generalitat, como por parte del Gobierno de España, es Hacer Política
Sé que no te va a gustar, pero tengo que decírtelo. En un Estado democrático de derecho no tiene ningún sentido apelar a la democracia para ignorar el derecho. Es una pura contradicción, porque es precisamente el derecho, con la Constitución a la cabeza, el que garantiza que la democracia sea real. Ignorar o despreciar la Constitución, o pretender saltarse alegremente lo que dispone, a través de interpretaciones de la misma manifiestamente erróneas e interesadas, constituye, antes que nada, un atentado contra la democracia. No podemos perder la perspectiva. Defender la Constitución, en definitiva, también significa defender la autonomía de Cataluña, y de los demás territorios de España, los derechos y libertades de los ciudadanos, etcétera. Ignorar el derecho, o despreciarlo, o forzarlo, es un acto de fuerza, de violencia, si se quiere llamar así. Y ya sabemos a qué conduce el ejercicio arbitrario de la fuerza: a más fuerza.

No cabe referéndum independentista en nuestra Constitución, querido amigo catalán. No cabe. Sencillamente porque nuestro Estado, al igual, por cierto, que todos los Estados de nuestro entorno, por muy territorialmente descentralizados que estén, se fundamenta sobre el principio de unidad del mismo; porque, en definitiva, la cuestión de la independencia es una cuestión de soberanía que solo el soberano puede responder. Y el soberano, como sabes, en nuestro Estado, como en cualquier Estado democrático de derecho de nuestra órbita política, solo lo es el pueblo del Estado global, el pueblo español, en nuestro caso. No somos nada originales a este respecto.

El referéndum consultivo que prevé nuestra Constitución, a mi juicio, solo lo puede ser sobre una cuestión que la Constitución misma no resuelve, que deja abierta. Una cuestión que es tan importante que el presidente del Gobierno y el Congreso de los Diputados deciden llamar a todo el pueblo, a todo el cuerpo electoral, para que se pronuncie sobre la misma. Después, conocida ya la voluntad del pueblo, los representantes de este tomarán la decisión oportuna, que, en buena lógica, será seguir lo aprobado mayoritariamente en esa consulta referendaria. Ese es el referéndum que acoge nuestra Constitución.

Pero si aceptamos por un momento la posibilidad de que ese referéndum, de acuerdo con la Constitución, se pueda celebrar solo entre el cuerpo electoral de una parte del Estado (el cuerpo electoral de Cataluña, en este caso), inmediatamente después tendríamos que hacernos esta pregunta: ¿qué sentido tendría convocar un referéndum solo en Cataluña para decidir sobre una cuestión, la independencia de Cataluña, que para llevarse a efecto exigiría previa reforma agravada de la Constitución, lo que, en todo caso, obligaría a celebrar un referéndum entre todos los españoles? Evidentemente, ninguno. Ese referéndum en Cataluña sobre la independencia de Cataluña, de celebrarse, solo provocaría confusión, primero, y frustración, después. Confusión porque generaría la falsa ilusión entre los convocados de que ellos (o sus representantes) tienen capacidad de decisión, cuando, en realidad, esta corresponde, en último término, al pueblo español. Y frustración porque, precisamente por lo anterior, las altas expectativas e ilusiones generadas por la convocatoria y celebración del referéndum no se verían satisfechas, en el caso de que, como es previsible, el pueblo español, al final de todo el proceso de reforma constitucional, negase en referéndum lo decidido por el cuerpo electoral catalán en referéndum.

El soberano en España es el pueblo del Estado global; no somos originales
Y entonces, ¿no hay salida?, te preguntarás. Por supuesto que la hay. Siempre la hay en un Estado democrático de derecho. Pero esa salida, como bien comprenderás, no puede pasar por una declaración unilateral de independencia tras unas elecciones supuestamente plebiscitarias (sea esto lo que sea, que no me queda claro). Porque eso sería un acto de fuerza que, para desgracia de todos, seguramente provocaría otros actos de fuerza, al tiempo que un desgarro muy doloroso en el seno de una sociedad que hasta el momento ha convivido armónica y pacíficamente, pero que podría dejar de hacerlo a partir de ese hachazo tajante.

¿Qué se puede hacer, entonces? Pues lo de siempre en democracia: llegar a acuerdos sobre lo posible, buscando consensos. ¡Hacer política! Y es eso, amiga/o catalán, lo que se os está negando. Tanto por parte del Gobierno de la Generalitat, como por parte del Gobierno de España, y los partidos políticos que apoyan a uno y otro. Hacer política, sí; es decir, identificar problemas reales y concretos que afectan a la ciudadanía o al país y tratar de ofrecerles soluciones realistas e igualmente concretas. Justo lo contrario de lo que se viene haciendo en nuestro país en los últimos tiempos en este terreno, en el que unos crean problemas donde no existían, y otros se niegan a buscar soluciones a problemas realmente existentes. Y ahí andamos, entre los que se arrojan burdamente a la cabeza el “sí a la independencia” y el “aguantar y no hacer nada”.

Pero en democracia, como decía, hay salidas, y está en nuestras manos encontrarlas, exigiendo a unos y a otros que, en vez de arroparse en sus banderas, se pongan manos a la obra para elaborar propuestas satisfactorias para todos. Hacer política de Estado para facilitar la pacífica convivencia entre todos los ciudadanos y la prosperidad del país; no política de partido, aunque sea a costa de dicha convivencia y prosperidad. Esa es su obligación. Lo demás, el peligroso y oscuro reino de la demagogia y el populismo, que vuelve una y otra vez para socavar los cimientos de nuestra delicada democracia. No lo permitamos.

Un esperanzado abrazo.

Antonio Arroyo Gil es profesor de Derecho Constitucional de la UAM y miembro de Líneas Rojas

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HOSPITAL MACARENA Y LAS TRES CAMAS…

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EL  Hospital Virgen Macarena es uno de los hospitales de referencia en Andalucía, dando servicios sanitarios y de formación a miles de personas. No en vano es conocido por Hospital Universitario, puesto que desde allí se han formado como médicos miles de ciudadanos/as desde hace décadasEl HVM es un centro construido a finales de los años 60 con unos criterios funcionales acordes con la práctica clínica de aquel entonces, muy diferente a la práctica clínica que actualmente se desarrolla en nuestro sistema sanitario y en el resto de los servicios sanitarios público de Europa.

El HVM tiene un total de 354 habitaciones para hospitalización convencional. De este total, 159 habitaciones pueden ser de uso triple. Y decimos, tanto el gobierno como el grupo municipal, de “uso triple” porque aun pudiendo existir tres camas no quiere decir, ni mucho menos, que estén ocupadas permanentemente por tres personas hospitalizadas.

El HVM ha reducido en un 12 % sus habitaciones de uso triple en el último año. En linea con esto se encuentra el compromiso de los profesionales del sistema público con la calidad asistencial que , entre otras, incluye la adecuación de las estancias a los estándares establecidos para cada grupo de patologías atendidas, en este sentido las unidades de gestión clínica trabajan en las distintas áreas de conocimiento para reducir los días de estancias del paciente en el hospital.

Por todo ello, ayer aprobamos en el Parlamneto de Andalucí por unanímidad de todos los grupos políticos, poner en marcha un plan para eliminar de manera paulatina las habitaciones de uso triple.

Sin duda, todo sería más rápido y fácil sin las restricciones presupuestarias que el Gobierno de la Nación  somete a la sanidad pública en general y a Andalucía en particular. En concreto para este presupuesto del 2015 han sido 4000 millones de euros menos que el Gobierno de Nación ha enviado a Andalucía.

I ara, què?

Cataluña-es-España-y-España-es-Cataluña Artículo publicado en: http://www.eldiario.es/zonacritica/ara_6_323077727.html 3008_20120908mPZdq9 logo3

Para aquellos que amamos y vivimos Cataluña todo este proceso está siendo especialmente doloroso. Queremos defender a Cataluña, pero es cierto que cada vez se nos hace más difícil por el ‘frentismo’ al que nos ha llevado el independentismo catalán por un lado y el no-hacer del PP por otro. Eso cuando no activan ese gen, que por naturaleza tienen los populares, de fobia catalana… Bueno, fobia catalana, vasca o andaluza que les sale por los cuatro costados. Todo lo que no sea el centralismo madrileño al PP le supera.

Volviendo al “I ara, que?”, varias son las conclusiones que podríamos sacar del 9N.

La primera, y a mi entender la más peligrosa, es el fraude democrático y anticonstitucional al que ha sometido al pueblo catalán un poder que emana de la Constitución Española como es la Generalitat. Si este poder democrático del Estado y su legítimo representante, el president Mas, junto a varios diputados promueven un proceso que es fraude de ley, sin ningún tipo de garantías democráticas, ¿cómo le podrán pedir a sus conciudadanos que respeten las elementales normas democráticas?

Imaginemos… Mañana la Assemblea Nacional Catalana le vuelve a exigir al President Mas que convoque unas elecciones en Catalunya, y este, en su legítimo derecho, vuelve a hacer caso omiso. Entonces la ASC convoca unas elecciones en Catalunya, organizadas por voluntarios, sin censos, con aperturas de mesas y urnas de cartón, etc. Y con una participación del, supongamos, 40 por cierto de los catalanes. ¿Como podría Artur Más deslegitimar políticamente esas elecciones si es precisamente lo que él ha promovido? Es evidente que hay una gran movilización independentista en Catalunya, fundamentada en una realidad socioeconómica difícil, con unos recortes en sanidad y educación brutales realizados por el gobierno CIU y con un caldo de cultivo histórico de “España nos roba” iniciada por Jordi Pujol, “cosas verede”.

Estos ingredientes y otros promovidos por la insensibilidad del PP, nos han traído hasta aquí. Por ello, la segunda conclusión es el resultado de la pseudoconsulta, nos ha dicho lo que ya sabíamos, lo obvio, que el independentismo tiene un PLAN, lo está ejecutando y está hipermotivado y movilizado. Ahora tocan las elecciones plebiscitarias.

Una cosa buena para los no independentistas, y por tanto negativa para ellos, es que se han medido.

El resultado es que el 30% de los catalanes son los que están en dicha movilización, que en torno al 1,8 millones los podemos considerar independentistas (incluyendo a mayores de 16 años e inmigrantes) y que coinciden prácticamente con los resultados que sacaron los partidos por la independencia en las últimas elecciones. Todo ello siempre que demos por buenos los datos que nos ofrecen sin ningún tipo de garantías, sin el más mínimo respeto por las normas electorales. Por tanto quedan un 70% de catalanes, en torno a 4 millones (sin mayores de 16 años, ni inmigrantes que no podrían votar en unas elecciones legales) que esperan otra cosa, esperan otro PLAN de los no independentistas, como la misma eficacia y determinación en su ejecución.

El PSOE es el único partido que ha concretado en su ‘Declaración de Granada’ una posición de salida a este atolladero. Una propuesta federalista que podríamos resumir en igualdad de todas las personas independientemente de donde vivan y diferencia de los territorios dadas sus peculiaridades históricas. Es por ello que de nuevo, los socialistas, debemos tomar la iniciativa e iniciar un proceso de cambio constitucional que deba ser ratificado en referéndum en toda España, incluida Cataluña por supuesto. Es allí, en Cataluña, donde esos 4 millones de catalanes deben ver en ese referéndum la vía para participar en una consulta legal y democrática que adecue a Cataluña en el marco Estatal, alejada de la insolidaria e injusta posición independentista. Para ello el PSOE debe constituir un bloque federalista, teniendo la ‘Declaración de Granada’ como ponencia marco a debatir y donde fuerzas sociales y políticas como PSC, Unió, Iniciativa, Ciudadants e incluso Podemos fijen de común acuerdo la salida federal a través de un proceso democrático en toda España.

Todo conflicto político tiene solución, tan solo requiere de un objetivo claro, un plan definido y determinación en aplicarlo, eso sí con trabajo y dialogo. Precisamente de lo que carece el Presidente Rajoy.

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UN HIMNO…

“HE VISTO EL FUTURO, Y FUNCIONA” *

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Artículo publicado en El País el día martes 1 octubre 2013. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/09/30/andalucia/1380557965_714294.html

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis
Josele Aguilar
Joaquín Dobladez.

Algo más de ocho millones de personas vivimos en este trozo de tierra que es Andalucía y, sin pretender ser más que nadie, tampoco podemos desmerecer nuestro número.

Andalucía es una tierra orgullosa de nuestro pasado y esperanzados en nuestro futuro. Un pueblo paciente pero que ha sabido ganarse su derecho a no ser menos que nadie.

Nosotros, los socialistas, debemos estar orgullosos de los avances que Andalucía ha experimentado en estos treinta años, pero los socialistas debemos asumir también nuestra responsabilidad. Una responsabilidad manifiesta en la dificultad para crear empleo, una estructura económica fuerte y conseguir un crecimiento económico sostenido.

Los socialistas debemos decir sin complejos que sin crecimiento económico y sin empresas la creación de empleo es imposible.

Como nos dicen Acemoglu y Robinson en su libro “Por que fracasan los países” para generar las condiciones necesarias donde los empresarios inviertan y compitan, hacen falta instituciones inclusivas, y para ello es fundamental que los políticos sean agentes (aunque imperfectos) de los ciudadanos. O por contra, si son capaces de abusar del poder que se les confía, para amasar sus propias fortunas y conseguir sus objetivos personales o partidistas en detrimento del de los ciudadanos.

En Andalucía acabamos de vivir una coyuntura crítica (Acemoglu y Robinson) la marcha precipitada del Presidente Griñán y la llegada de una nueva Presidenta, Susana Díaz. Una nueva situación, un punto de inflexión para generar una creación destructiva (Acemoglu y Robinson), imprescindible para cambiar la estrategia económica de la comunidad autónoma y en paralelo, promover una regeneración política real.

Esta creatividad destructivo sustituye lo viejo por lo nuevo, y no necesariamente vinculado a lo personal o generacional, sino más bien implica romper con dinámicas caducas y que se han demostrado científicamente improductivas e ineficaces.

En Andalucía debemos transitar por el camino del cambio de un sistema de subvenciones y una política de “fondo perdido” hacia la meta de una política basada en el incentivo, el esfuerzo y en los estímulos necesarios para la creación de empresas.

Un capital humano de calidad a través de una formación reglada, pública; con la universidad, la investigación, el desarrollo y la innovación como piezas claves para construir el nuevo escenario económico andaluz. Es aquí donde debemos dirigir todos los esfuerzos presupuestarios en materia económica.

Además de otorgar seguridad a la propiedad privada, un sistema administrativo imparcial, transparente y unos servicios públicos que proporcionen igualdad de condiciones. Cualquier emprendedor debe tener la sensación de que las oportunidades que le ofrece la administración pública no son exclusivas, sino que están dirigidas a todos.

De nada sirve formar a desempleados si no hay empresas que los puedan contratar. Más bien, deberíamos formar para la creación emprendedores y con ellos la creación y la defensa del empleo de calidad.

El fin es hacer sostenible el estado del bienestar, irrenunciable para cualquier socialista, ya que es el sistema que aporta equilibrio y justicia a una sociedad. Una red necesaria para que todos los ciudadanos tengamos un mínimo común denominador como incentivo y potenciador de nuestras capacidades.

De la misma manera que el crecimiento económico y social es necesario, que los ciudadanos perciban la política y las instituciones como verdaderos garantes y defensores de los intereses comunes es imprescindible.

Los socialistas debemos liderar el proceso de regeneración democrática basado en el consenso y en la puesta en marcha de las medidas jurídicas necesarias.

El poder político no puede corresponder a un individuo o a un pequeño grupo, debe residir en una amplia coalición o pluralidad de ellos. El poder se concede por un tiempo limitado y su ejercicio no debe tener como objetivo exclusivo el mantenimiento en el mismo, en base a la mera gestión administrativa o la gestión de los tiempos políticos. El ejercicio del poder debe ser democrático, transparente, compartido y plural.

Es urgente abordar una reforma legal en profundidad para combatir la corrupción, más allá de ocurrencias puntuales que consiguen alejarnos cada vez más de los ciudadanos por la ineficacia de las mismas.

Es crucial en estos momentos un respeto profundo a la justicia, solo mediante el respeto al árbitro de esta sociedad podemos garantizar su independencia e imparcialidad.

Hay que reformar la ley de partidos para hacer más democrático y transparente su funcionamiento, así como la ley electoral, para que los políticos ganen en representatividad y en cercanía con la ciudadanía.

Pero los socialistas debemos dar ejemplo empezando por nosotros mismos. Si aseguramos que vamos a limitar los mandatos a la presidencia de la Junta de Andalucía, los limitaremos. Si decimos que es necesario abrir el PSOE a la sociedad tendremos que hacer primarias abiertas a los ciudadanos.

En contra de esta creación destructiva siempre estarán Los Luditas, aquéllos que en la revolución industrial se resistirán a cualquier cambio e innovación puesto que ven peligrar sus privilegios económicos y de influencia social. Aquello que describió el sociólogo alemán Robert Michels como “la ley de hierro de la oligarquía”, una forma particularmente perniciosa del círculo vicioso.

Este es el verdadero reto del llamado nuevo tiempo del socialismo andaluz, estar del lado del cambio y la innovación, o ser un Ludita.

* Título del Capítulo 5 del libro ´Por qué fracasan los países´de Daron Acemoglu y James A. Robinson.

La oportunidad perdida de las primarias andaluzas

El hermético sistema de las elecciones internas del PSOE hace tremendamente complicado que se llegue a las urnas.

Cabe preguntarse si el partido se cree realmente este modelo o solamente hace exhibición de él para guardar las formas.

Olga Granado. El diario.es

Susana Díaz se convierte en la candidata del PSOE-A sin pasar por las urnas
Claves para colocar ‘bien’ un adelanto electoral.

La decisión del PSOE de Andalucía de convocar primarias para elegir a su candidato para las próximas elecciones autonómicas ha sido exhibida por su secretario general, José Antonio Griñán, como un ejercicio de democracia y participación, frente a una designación a dedo como fue su caso o como ocurre en el PP, que no aplica estos procesos. Sin embargo, el sabor que ha quedado con una sola candidata, y por tanto no se vota, es que algo puede estar fallando en un sistema que es tan hermético que impide que haya una competencia real por el puesto.

Lo que se presentaba como un proceso “histórico” en el PSOE-A –era la primera vez que se convocaban primarias en Andalucía– arroja una lectura de frustración entre muchos socialistas, al menos entre el tercio de los avalistas que firmaron por una alternativa que no era Susana Díaz, y de desazón entre una ciudadanía que los observa y cuya confianza precisamente pretenden recuperar los políticos. No es ingenuo pensar en la ciudadanía, porque en países como Francia o incluso Chile, estos procesos se abren no sólo a los militantes, sino a todos los ciudadanos.

El sistema del aval es un proceso previo que resulta útil como herramienta de depuración, pero sobre todo de control, y por tanto limita las posibilidades de la contestación. Surgen a partir de ahí una serie de preguntas en el partido, que su estructura tendrá a bien responder con cambios o simplemente dejarlas en el debate para que vuelvan a ser motivo de discusión cuando dentro de unos años se afronte un proceso similar.

¿Por qué el mínimo de avales se ha fijado en el 15% y no en el 10%?

Se ha optado por el porcentaje aprobado en el 37º congreso federal, pero igualmente podía haber elegido el 10% fijado en el último, el 38. Un 5% menos de avales hubiera dado alguna opción más a los rivales de Susana Díaz.

¿Por qué hay un mínimo de avales y no un máximo?

Es otra pregunta que se hacen los que pretenden plantear una alternativa. Que el equipo de la aspirante más fuerte haya arrasado en la recogida de avales ha dejado sin margen al resto y ha puesto en evidencia que quería quedarse con toda la tarta y no someterse a una batalla en las urnas con sus hipotéticos rivales. Legítimo, porque el sistema la avalaba, pero de nuevo, contrario a unas elecciones internas de verdad.

¿Por qué no valen los avales enviados por correo electrónico?

El reglamento de primarias no lo prohíbe expresamente y de hecho el alcalde de Jun (Granada), José Antonio Rodríguez, pudo usar esta vía para inscribirse en el proceso. Pero el Comité de Garantías Electorales Regional rechazó la petición de permitir el mismo sistema para los avales, aduciendo que no era el órgano competente para pronunciarse. Tal vez el órgano competente decida considerarlo para la próxima ocasión.

¿Qué margen de libertad hay en la elección si la primera fase exige una firma?

Si el proceso pretende ser limpio de cualquier presión, el que tengan que firmar antes es otra traba porque puede haber muchos militantes que cuando llega el equipo del aparato a pedirles su aval no son capaces de decir que no, que ellos van con otra opción. El voto es secreto. El aval, no. Y esto en un partido, como en cualquier organización, pesa mucho.

¿Por qué los aspirantes a ser elegidos van a ciegas a la hora de recabar apoyos?

Porque en teoría hasta que no son nombrados oficialmente candidatos, es decir, hasta que reúnen los avales necesarios y comienza la llamada semana de información interna (donde en teoría cada aspirante vende su proyecto), no tienen acceso al censo de militantes y por tanto no saben con certeza quiénes son, dónde localizarlos, cómo contactar con ellos. Sin embargo, si todos los secretarios provinciales iban con Susana Díaz, quiénes mejor que ellos para tener un absoluta control sobre su militancia.

¿Cómo se les puede llamar primarias si no hay votación?

La dirección del partido insiste en que una cosa no quita la otra, porque las primarias se han celebrado ya que consideran que comienzan con la recogida de avales, y terminan más rápido (cuando en ese periodo solo un aspirante lo consigue y por tanto es el elegido y punto) o más lento (cuando hay más de uno y entonces sí se tiene que ir a la votación).

Todas estas preguntas se resumen en una, que se hacían este miércoles muchos socialistas: ¿se cree realmente el PSOE este proceso o sólo lo hace por guardar las formas?

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Entrevista en Diario.es

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Fernando Vicente.

Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, diputado autonómico, miembro del Comité Federal del Psoe y del Comité Director del partido, es por ahora el único dirigente destacado que ha levantado la voz contra el proceso iniciado por José Antonio Griñán para su sucesión como candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Gómez de Celis, que en el último Congreso regional del partido se colocó entre los críticos al secretario general Griñán, y que en el Federal apoyó a Alfredo Pérez Rubalcaba frente a Carmé Chacón, la candidata apoyada por la cúpula del partido en Andalucía, ha enviado un comunicado a los medios en los que defiende que el proceso de elección del sustituto de Griñán se debe abrir al voto ciudadano.

¿Por qué ha decidido levantar la voz?

Porque me parece que cuando estamos diciendo que se tiene que abrir el partido, que tiene que haber primarias para todos… Creo que tenemos una oportunidad histórica, porque nunca antes se ha producido un debate de estas características en Andalucía. Con una sucesión del presidente, utilizar una norma que, aún vigente, está ya anticuada. Es un retroceso y una oportunidad perdida.

Explíqueme por qué es anticuada.

Las conclusiones del Congreso Federal fueron políticas, no normativas. Por tanto el reglamento de primarias es hoy el mismo que había antes del Congreso, y por tanto en su filosofía esta anticuado. Lo que dijo el Congreso es que se cambiaría en la conferencia política que tendremos en octubre. Entonces se dirá dónde, cómo y cuándo hay que hacer primarias. Ahora, con unas prisas que no se entienden si Griñán va a seguir hasta el 2016, se quiere hacer unas primarias en pleno verano. Parce que en realidad no se quieren hacer.

¿Parece, o mantiene usted que no se quieren hacer?

Hacerlo de manera tan rápida y urgente… el 100% de la gente que opina de esto con libertad piensa que el proceso se ha diseñado para que no haya primarias. Es así de simple. El proceso es de diseño para que no las haya. Esto en Venezuela se denomina democracia formal. Yo lo disfrazo de democracia, pero en realidad no lo es.

¿Y por lo tanto pide que se pare el proceso?

Lo que yo pido es, uno, que se hagan después de la conferencia política donde se concretará ese nuevo proceso de primarias. Y, dos, que sea un proceso abierto a los ciudadanos. ¿Qué me contesta la Ejecutiva regional? Qué están cumpliendo con la norma. Y yo estoy hablando de oportunidad política.

¿Ha sido una respuesta formal o informal?

De un miembro muy autorizado de la Ejecutiva. Yo soy un militante disciplinado, y antes de hacer declaraciones traslado lo que voy a decir.

¿Usted que le ha contestado?

Yo le he contestado que la subida de dietas del presidente del Parlamento es legal, y se ha echado para atrás. El mero cumplimiento de la legalidad muchas veces no se ajusta a lo que la ciudadanía demanda.

Es un discurso muy duro…

Es el discurso que en este momento esperan la militancia, las bases y los ciudadanos de los que estamos en la cúspide del partido y de las instituciones. En mi caso particular yo no he venido a esto para estar cómodo y ya se lo que esto conlleva.

¿Y qué es?

Pues evidentemente por parte de los aparatos, no me refiero a nadie en concreto, una desafección, una marginación política… El aparato lo entiende como una piedra en el engranaje. Para mi, que tengo el privilegio, gracias al partido, de ser diputado andaluz, lo más sencillo seria quedarme callado. Pero no es lo que esperan de nosotros hoy los militantes y los muchos ciudadanos que lo están pasando mal en el desempleo, y que están enfadados por la situación. Que encima no se les vaya a permitir participar en un proceso de estas características en un momento histórico…

¿El paso siguiente más lógico no es presentar una candidatura alternativa?

No, porque yo me considero sensato. Eso supone una altísima responsabilidad que no puede afrontar cualquiera.

Pero de su discurso se desprende que debería haberla

Para que la militancia se reactivara, para que la ciudadanía acudiera a nuestras sedes, y para que participara de una manera serena en esa conversación que pudiéramos mantener con ellos, evidentemente si hay una votación es mucho mejor. Pongo el ejemplo de lo que pasó en Italia y en Francia.

Usted no pretende más que ser portavoz de los críticos…

No, no, no soy nada de eso. Esta es mi opinión personal como militante.

¿No debería hacer algo más que simplemente quejarse?

Llevo en política desde 1987, y nunca he hecho nada por mí mismo, sino lo que mis compañeros me han pedido que haga. Es un matiz muy importante, no creo en los híper liderazgos ni en los líderes que creen que lo saben todo. No observo que en estos momentos haya suficiente base para que dé ese paso. No se trata de eso, sino de manifestar un sentir profundo del partido y de la ciudadanía.

¿Se generará suficiente presión para cambiar las decisión de la Ejecutiva de convocar las primarias para finales de julio?

No se, pero yo he tenido docenas de felicitaciones, de ‘retuits’… la militancia ha puesto en red una página en contra de este proceso. La base socialista existe, que no quepa la menor duda.