Archivo mensual: mayo 2012

TALENTO

 

He de reconocer que cuando hace un año escuché al Alcalde Zoido en su discurso de investidura hablar de la de Sevilla del Talento, no podía imaginar que eso se concretaría en un operación triunfito del cante.

Más bien me recordó un artículo que publiqué aquí en mi blog,  hablaba de la creatividad y el Talento basada en la teoría de Richard Florida  “urbanismo social”  o en otro sobre la innovación Urbanismo Social y Productivo I. Abengoa, Palmas Altas.

Hoy leo una entrevista en Diario de Sevilla a Javier Araci, maestro en la inventiva para la generación de máquinas, procesos y sistemas. Premio Forrester que recibió en 1986 fue uno de los grandes reconocimientos internacionales a sus contribuciones. Es uno de los fundadores en España, en 1994, de la Real Academia de Ingeniería. Ahora se dedica sobre todo a la historia y a la filosofía de la ingeniería, donde destaca su espíritu humanista que no establece compartimentos estancos entre el humanismo y la ciencia.

A veces no tenemos que irnos tan lejos para escuchar a voces preclaras y que son capaces de resumir de manera ejemplar lo que muchos pensamos.  Como estoy seguro, en mi caso al menos, que no podría mejorar ni resumir lo que pienso de la situación política que vivimos, hago mías sus palabras y os dejo parte de su entrevista.

¿Qué líneas de futuro debe consolidar nuestra ingeniería?

-Ahora está haciendo muchas cosas en el extranjero por la falta de inversión en España, y aporta un retorno económico que no es desdeñable. Además de contribuir al desarrollo de la industria aeronáutica, tiene que aprovechar las enormes posibilidades que se abren para crear cosas útiles, como robots domésticos. Hay que crear más tejido industrial en Sevilla. En eso nos jugamos el futuro. Cuando yo llegué a la ciudad, las industrias estaban de capa caída. Ahora tenemos sectores tan pujantes como el de las energías renovables. Es verdad que en otros lugares se ha avanzado más rápido en el desarrollo económico, pero no hay que desdeñar el enorme cambio para bien que ha dado Sevilla en 40 años.

Ponga un ejemplo que simbolice ese cambio.

-En la Sevilla a la que yo llegué todavía se decía que un negocio era malo si no servía para levantarse a las once. Hoy en Sevilla no se atreve a decirlo nadie. Posiblemente algunos aún lo piensen. Ahora la imagen que cala en la sociedad es la de un Felipe Benjumea con enorme dedicación a su grupo empresarial, Abengoa, convertido en multinacional. Está cambiando la imagen pública del éxito.

-Pronto se cumple el primer aniversario del cambio político en el Ayuntamiento de Sevilla. ¿Qué opinión tiene del mandato actual?

-Los políticos están tan limitados por las circunstancias que casi es imposible juzgarlos. Pensemos, por ejemplo, en el alcalde. Despotricaba de la Torre Pelli y ahora se la ha tenido que tragar. En un año, el cambio en las inercias no se ha notado especialmente, por muy sana que es para la democracia la renovación y la alternancia. Lo único que he notado es que ya no hacen nuevas setas, ni nuevas cosas. Será porque no pueden, porque supongo que ganas no les faltarían.

-¿Qué propone cambiar para mejorar Sevilla?

-Algo muy difícil: reducir el peso de las fiestas tradicionales en la vida de Sevilla. Que llegue la romería del Rocío y se paralice media ciudad porque pasen las carretas, me parece un atavismo enorme. Si queremos ser una sociedad avanzada, hay que darle menos protagonismo a determinadas cosas de la tradición.

-¿Considera que el alcalde Zoido coincide con su criterio?

-No, porque al día siguiente de ganar las elecciones municipales, dio aviso para que le fotografiaran en la Macarena en un rezo de acción de gracias a la virgen, por algo que era decisión de los ciudadanos. Eso no es serio. No están los tiempos para esas cosas.

-¿La población empieza a valorar el modo de gestionar el dinero público o sigue encandilada con las obras emblemáticas?

-En Valencia, todo el mundo estaba contento con Camps cuando hacía obras faraónicas. Ahora todos despotrican al darse cuenta del coste que hay detrás. De esta crisis, la población aprende. Nos falta cultura democrática para separar lo importante de lo pomposo y de lo superfluo. Aún es reducido el porcentaje de ciudadanos que cambia su voto de una elección a otra por votar con espíritu crítico, no con adhesión ciega a los míos.

Para terminar, quiero pedir disculpas por este parón en el blog, fundamentalmente a aquellos que me lo habéis comentado. Pero cada vez que me “mudo” se genera un proceso de reflexión, ‘de donde vengo, a donde voy’ en realidad todavía estoy inmerso en ello, veremos…