Archivo mensual: septiembre 2010

Crisis y cambio de modelo.

La actual crisis económica está afectando al sistema inmobiliario y al urbanismo en toda España de una manera muy importante, sus claves son variadas pero queremos hacer especial incidencia en tres ejes: por un lado el parón de vivienda nueva y la gestión de suelo que se ha producido de una manera muy rápida (las cifras del stock de viviendas no sólo en Andalucía sino en toda España así lo demuestra) que ha cogido desprevenido al sector inmobiliario sin posibilidad de maniobra para una reconversión gradual del sector; por otro la escasa financiación bancaria de préstamos hipotecarios a privados que dificultan aún más la promoción de viviendas en cualquier régimen a pesar de los esfuerzos realizados por las administraciones para corregir esta situación, y finalmente el control del gasto público que se está realizando a nivel Europeo desde antes del verano, que obligan a unos recortes presupuestarios de inversión pública en todas las áreas productivas (infraestructuras, vivienda, etc.). 

Esta crisis tiene aspectos novedosos con respecto a otras que se han vivido en España a principios de los 80 y otra sobre el 93-94, que son sus características, su profundidad y rapidez. En las anteriores no existió problemas de financiación en el sistema bancario ni los ajustes de inversión pública actuales, por lo que el mercado inmobiliario vivió un problema relativo a la espera que las aguas volvieran a su cauce. Por tanto, en esas crisis no modificamos sustancialmente nuestro modelo productivo de “hacer” ciudad, hemos seguido manteniendo el impulso a la vivienda en propiedad durante más de 50 años no sólo a través de beneficios fiscales sino en estos últimos años como bien económico bursátil, llegando a construir en España en sólo un año, la cifra ya famosa de 800.000 viviendas (más que Alemania, Francia e Italia juntas).

Que además, aunque parezca contradictorio, no ha resuelto el problema de vivienda en nuestras ciudades, ya que  seguimos sin dar respuesta a la demanda de vivienda para jóvenes, inmigrantes y mayores. Esto ha traído efectos muy negativos sobre estos sectores de población, especialmente los jóvenes, que no acceden al mercado de la vivienda y no pueden desarrollar ningún proyecto vital. Los jóvenes están fuertemente impactados por sus hipotecas, el deseado acceso al patrimonio no es posible en estas nuevas generaciones frente a la ya estabilizadas que ya disfrutan de una vivienda en propiedad y por tanto en mejor disposición para lograr su desarrollo personal y familiar. Este factor acrecienta las dificultades y las desigualdades lo cual no es bueno para el futuro de nuestra sociedad.

La solución pasa entre otras cosas por: la necesaria reconversión de nuestro sistema de producción de viviendas, del sistema inmobiliario y de promoción, de crecimiento de nuestras ciudades. Si a esto le unimos el problema del cambio climático, donde es necesario aprovechar los recursos energéticos, mejorar la eficiencia energética de los edificios y el reciclaje de materiales y residuos, nos damos cuenta de que estamos ante un reto aún mayor que los planteados en otras crisis. Nuestra sociedad debe dar una respuesta adecuada y comprometida con el aprovechamiento de nuestro patrimonio urbano y social, con la regeneración de los tejidos urbanos y con la identificación de las demandas y la adecuación de la ofertas pensando siempre con criterios de sostenibilidad.

Es necesario modificar el modelo de crecimiento urbano de estos últimos 15 años, reconvertir el sector de la edificación, dar respuesta a las demandas de viviendas para los sectores más necesitados: jóvenes, inmigrantes y mayores y responder a los nuevos retos planteados a nivel global como cambio climático, reducción de consumos energéticos, respeto ambiental…

En definitiva estamos hablando de políticas que prioricen la regeneración-rehabilitación de viviendas y de la ciudad construida; en especial los barrios y ámbitos urbanos de los años 50-70, unido a potenciar la vivienda en alquiler en sus distintos regímenes y características que permitan el acceso a la vivienda a jóvenes, inmigrantes y mayores; medidas que están contempladas en el Plan Concertado de Vivienda y Suelo Andaluz.

La experiencia nos demuestra que estos cambios deben producirse en el tiempo, la complejidad del mercado inmobiliario español, hace recomendable abrir espacios de tránsito temporal, que permita a las empresas, técnicos, adquirentes, promotores etc. adaptarse a la nueva situación. Por lo que cuando hablamos de potenciar la rehabilitación y la política de alquiler, no quiere decir que dejemos de lado la promoción de viviendas en propiedad o la gestión de suelo, todo lo contrario. Debemos buscar y generar nuevos impulsos que permita dar respuesta a las demandas que la sociedad está planteando especialmente en el sector joven, dentro de la estrategia del Plan Concertado y de las distintas líneas de actuación que en el se desarrollan, implicando a las distintas administraciones (central, regional y local) así como a la inversión privada.

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Buenos Días….

despertar en la rutina

Hola de nuevo.

Tal y como os dije me marchaba del ayuntamiento, pero no de Sevilla. Y mucho menos dejar de opinar sobre aquellas cosas que me parecieran oportunas en cada momento.

Podría haber sido sobre la crisis, el cambio de modelo económico de Zapatero, la consiguiente huelga general, los avatares de mi Partido, las interesantes primarias en Madrid, o incluso sobre los recortes en las políticas de vivienda por parte del Gobierno de la nación.

O en otro orden de cosas, también pudiera haber hablado sobre mis magníficas partidas de mus de este verano, mis jornadas de pesca (bienvenido zp), mis últimas lecturas, de cómo me va con mi ipad (todo un descubrimiento, un mundo), de los conciertos a los que he asistido, de mis amigos/as, o de lo que, sin duda, es para mí lo más maravilloso que me ha ocurrido y mi verdadero tesoro, mi familia, mi mujer y mis hijos.

De todo ello es probable que escriba en el futuro, pero una ha sido la razón…

El desafecto que parece que existe entre los ciudadanos por la política, y en consecuencia la baja participación en las elecciones democráticas.

Es evidente que en estos momentos la grave crisis que padecemos, sobre todo los más débiles, provoca una cierta depresión social que impide la motivación necesaria para ir a votar.

Nosotros los políticos tampoco lo ponemos fácil, a veces parece que pretendemos ahuyentar a los ciudadanos de las urnas. ¿Cuántas veces hablamos y damos soluciones de lo que de verdad importa a los electores?.

Pero quizá lo más grave es la estrategia que siguen determinados partidos políticos. El PP es un experto en ello al tener como principio electoral la no participación de una parte importante del electorado.

Cuantos menos voten,  mejor para el PP. ¿Hay algo más contradictorio con la esencia de la democracia?.

Sin duda la judicialización de la política es otra de las razones del desapego. Hay que ser implacables contra la corrupción y me alegro que esto sea asumido así por todos, pero trasladar a los juzgados lo que debería ser simplemente confrontación política es tremendamente dañino para el fortalecimiento de la democracia.

El PP a veces parece que prefiere ser como el niño que dice: “o juego yo, o pincho la pelota”.

Esta estrategia de debilitamiento de la política y de la democracia no es algo casual. Cuanto menos poder tenga la política, más poder tendrán los tiburones económicos o mediaticos.

Cierto es que todo esto nos debe preocupar a los políticos, pero ¿sólo o principalmente a los políticos? , ¿quiénes somos nosotros?. Los políticos somos “meros” representantes de los ciudadanos, de todos los ciudadanos.

Por tanto debe ser una preocupación de todos, sin excepción. De todos los demócratas ciudadanos anónimos, organizaciones civiles, sindicatos y cómo no, también de los periodistas.

Los movimientos ultras, populistas y xenófobos se abonan precisamente en estas circunstancias, con el desafecto hacia la política y la crisis.

Por ello es tarea de todos.

Pero Qué Hacer (como decía Lenin). A nosotros los socialistas nos queda una dura tarea. Los ciudadanos saben que no somos culpables de haber generado la crisis, pero me da la impresión de que nos queda mucho trabajo y determinación para explicar que somos nosotros los que estamos haciendo lo mejor para salir de ella.

Además tendremos que ingeniarnosla para innovar en nuestra manera de comunicarnos con los ciudadanos, especialmente con los más deprimidos y desmotivados. Tengo la impresión que las campañas clásicas no servirán. Hay que tratar de llamar la atención, buscar el efecto determinante, alzar la voz de manera inteligente entre tanto vocerío (cuarenta televisiones, otras tantas emisoras de radios, decenas de periódicos, Internet, etc?), ¿verdad Tomas Gómez?.

Ante todo esto esto, un rayo de esperanza. En Oxford se inicia una nueva titulación master para ser Gobernantes en todo el mundo.

Este primer post de mi segunda etapa se lo dedico a mi amigo Cristóbal que ha sido, de entre todos los que me habéis pedido que continúe, el que más ha insistido.