Archivo mensual: abril 2010

Esto no es una despedida

Como ya anunció el pasado martes santo la Consejera de Obras Públicas y Vivienda, Rosa Aguilar, dejo mis actuales responsabilidades como Teniente de Alcalde Delegado de Presidencia y Urbanismo, y como Portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Sevilla para empezar una nueva etapa en la Secretaría General de Vivienda de la Junta de Andalucía.

Siempre he sido más partidario de mirar hacia el futuro que de mirar hacia atrás, por eso me siento ilusionado por esta nueva andadura que me toca vivir, esta vez en el ámbito autonómico. Intentar poner al alcance de todas las andaluzas y andaluces los logros en materia de vivienda conseguidos en la ciudad de Sevilla es, al mismo tiempo, un reto y una enorme responsabilidad, a la par que una oportunidad para seguir practicando el urbanismo social en el que tan fervientemente creo.

Atrás quedan, evidentemente, casi siete años dedicados a Sevilla y a los sevillanos y sevillanas. Soy plenamente consciente de que, a pesar de la ilusión con la que afronto esta nueva etapa, ningún ámbito de competencias, por importantes que éstas sean, podrán reportarme las satisfacciones que se alcanzan trabajando en el ámbito local, donde la cercanía de los ciudadanos y ciudadanas nos muestra día a día los efectos palpables de la gestión política. Sólo desde un Ayuntamiento se puede experimentar esta política directa y cercana y, en ningún otro sitio, volveré a sentir con tanta proximidad las muchísimas muestras de cariño que, en estos años, me han reportados mis conciudadanos.

Además, en este tiempo, he tenido la oportunidad de trabajar junto al que es, sin duda, el mejor alcalde de Sevilla en democracia y de participar, humildemente, en uno de los mayores periodos de transformación y modernidad de la historia reciente de la ciudad.

Quiero además agradecer todos los esfuerzos derrochados durante estos años por mis compañeros de trabajo y de partido, colegas, colaboradores, trabajadores municipales, etc.:  Tantos y tantos amigos con los que he tenido el privilegio de compartir algunas dificultades pero, sobre todo, muchas alegrías. Hacia todas ellas y ellos sólo puedo tener palabras de agradecimiento, convencido de que, diga lo que diga, me voy a quedar corto.

No quiero extenderme mucho más porque, como he querido titular en el encabezado de esta entrada, esto no es una despedida, es simplemente una muestra de agradecimiento y de reconocimiento, un vano intento de saldar una deuda impagable.

No es una despedida porque, amigos y amigas, me marcho del Ayuntamiento pero me quedo en Sevilla (como decían los Pata Negra) hasta el final.

Muchas, muchas, muchas gracias.