JULEN

Hago mías estas palabras magistrales de Rubén Amón en El País

https://elpais.com/elpais/2019/01/23/opinion/1548235468_862510.html?id_externo_rsoc=TW_CC

Julen no ha sido rescatado. Ha sido exhumado. Es la diferencia entre la vida y la muerte, entre la esperanza y la sentencia. Carecía de todo sentido, es verdad, aferrarse a una ofrenda milagrosa de la madre tierra, pero el desenlace trágico no contradice la ejemplaridad de la iniciativa, el esmero de los voluntarios, la abnegación y el riesgo de los mineros, la delicadeza con que las grandes máquinas horadaban el misterio de la montaña, colosos de acero que arañaban la sepultura del infante exánime.

A Julen se lo había tragado la tierra. Cuántas veces hemos escuchado la expresión coloquial. Y qué pocas veces ha estado revestida de tanta elocuencia. Una trampa. Una fatalidad, un accidente conmovedor al que su gente, las gentes, han opuesto el calor de la humanidad. No había esperanza de recuperar vivo a Julen transcurridas 48 horas, pero hubiera sido despiadado desahuciar su alma. No ya como remedio a la congoja de sus padres, sino por la dignidad de la sociedad.  Ha dado lo mejor de sí misma en el altruismo y en la expectación. El interés hacia la noticia no removía los bajos instintos de los sucesos morbosos. Obedecía al suspense y estupor de una proeza nunca vista. La humanidad se expone en las causas imposibles, en las emergencias de sensibilidad.

Julen respondía a ambas. Su desaparición en el vientre de la montaña apelaba a la incredulidad y a la piedad. Se han puesto todos los medios económicos, logísticos, humanos. Se ha reaccionado con ingenio y sudor a un desafío que retrata el activismo de las conciencias. Podía haber sido nuestro hijo, nuestro nieto, nuestro hermano. No podíamos consentirnos abandonarlo. Había que rescatarlo para volverlo a enterrar, pero esta vez con una lápida, un epitafio, un lugar de memoria menos abstracto que el monte desventrado de Totalán.

Se han producido algunos excesos de morbosidad mediática. Han sido inevitables los episodios de sensacionalismo y amarillismo, pero la cobertura informativa se ha atenido casi siempre al requisito del pudor o de la prudencia. Y no eran pequeñas las tentaciones de lo contrario.

Las narra mejor que nadie Billy Wilder en la película de El gran carnaval. No la protagoniza un niño, pero sí el dueño de un motel cuyo cuerpo queda atrapado en una gruta mientras buscaba unos vestigios indígenas en Alburquerque. El rescate engendra la histeria social y el circo mediático. Y se convierte el pueblo de Los Barrios en una feria ambulante. Por eso los protagonistas de la operación —un periodista despiadado, un sheriff feroz— demoran el salvamento. Y sentencian a muerte al hombre extraviado de tanto prolongar la incertidumbre.

No ha habido gran carnaval en Totalán. Las cosas se han hecho despacio no por suspense, sino por cordura. Días de frío, noches de insomnio. Un reloj de arena que sepultaba a la criatura con el fetiche de las chucherías. Y una distancia de seguridad, una zona de excepción, entre las caravanas televisivas y el yacimiento que preservaba el pudor. Nadie mejor que unos mineros asturianos, nibelungos sin porvenir, para excavarlo. Julen era uno de los suyos. Han expuesto sus vidas. Por un niño de dos años. Y por la humanidad entera.

Un martillo de minero es la única inscripción en la tumba de Ibsen. Se aloja en el camposanto de Oslo. Y no es la herramienta un símbolo masónico, sino la alegoría del regreso de los hombres al vientre de la tierra. “Hay paz en lo más profundo”, escribe Ibsen. “La paz y el sueño inmemorial”.

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Tregua

Tregua, Mario Benedetti

Leer este libro me ha supuesto reflexionar sobre la dureza de la soledad incluso cuando se está acompañado.

Añadiéndole la desgracia continua como un “modus vivendi”. Como le dijo a Santomé un borracho por la calle “Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte”.

Saborear los placeres de la vida aun sabiendo Santomé por experiencia propia que son efímeros, como el amor puro y primero, roto dramáticamente.

Como dice Carlos Martínez Moreno sobre La Tregua : “Para este muerto vocacional, un verdadero amor es demasiada vida”.

A pesar de todo es un libro de amor pleno entre diversos padre, hijos, amantes…

Quizá terminar con la conversación entre su hijo Esteban y Santomé donde sin comprenderlo lo acepta y apoya :

“…he seguido tu proceso y te he visto revivir. Así que no te juzgo, no puedo juzgarte; más aún, me gustaría mucho que hubieras acertado y te acercarás mucho a la buena suerte.”

De Laura Avellaneda no hablo, que sea el libro el que lo haga y nos parta el corazón.

Donde hay moneda única debe haber solidaridad única.

https://m.europasur.es/opinion/articulos/UE-girar-desafio-humanitario-inmigracion_0_1267673782.html

La UE debe girar sus ojos hacia este desafío humanitario.

Vivimos una situación extraordinaria a la que el Gobierno de España responde con medidas extraordinarias.

Liderando la solidaridad internacional, acogiendo al barco Aquarius, movido por sus convicciones humanitarias, de respeto a los derechos humanos. En tiempos extraordinarios, tus principios son tu brújula. Pero no solo avanzamos con las buenas intenciones, el Gobierno implementa medidas reales en la zona cada día.

En un mes y medio. Todo esto en un mes y medio; son los días que Pedro Sánchez lleva en la Moncloa. En 2016 entraron en España 8.162 personas por vía marítima. En 2017 entraron 22.106, es decir, un incremento del 171%. A 25 de Julio, hemos recibido casi 20.000 personas. Nadie puede mirar atrás buscando culpables, de nada le sirve a quienes nos necesitan, pero sí a quienes planificamos soluciones: el Gobierno anterior ni previó incrementos ni dotó de presupuesto.

En agosto, la próxima semana, funcionará a pleno rendimiento un centro de recepción de inmigrantes en el Puerto de Algeciras que centralizará todo el proceso de atención asistencial y administrativo necesario. Se han invertido casi 3,5 millones de euros y en total, el Gobierno destinará 30 millones de euros de aquí a final de año para reforzar los dispositivos migratorios en la frontera sur, un “plan de emergencia” para atender la llegada de inmigrantes a pie de puerto, la atención humanitaria y los centros de derivación. El Gobierno de España es un gobierno de palabra y de hechos: acogida humanitaria e integración.

Se ha activado la Comisión delegada de asuntos migratorios y además, para la costa oriental, en Motril y Almería, queremos implementar un sistema análogo al de Algeciras para mejorar las instalaciones y los recursos. Convicciones dotadas de realidad.

Hechos y presupuesto.

Tengo que resaltar el esfuerzo de los Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado. Hombres y mujeres comprometidos con su labor en situaciones más que difíciles. Mejorar sus recursos es también un objetivo de este gobierno. Y el compromiso palpable de los ayuntamientos y ONGs. De hecho, no tenemos un sistema colapsado, tenemos un sistema capaz de reseñar a todas las personas en menos de setenta y dos horas, siempre respetando los derechos humanos.

Eso sí, conscientes de las limitaciones que tenemos. Siempre. Porque si algo caracteriza a este Gobierno es su sinceridad para reconocer hasta dónde se puede llegar. El populismo y la demagogia son propiedad de otros.

Este no es un asunto español. Es una preocupación europea. Una responsabilidad compartida. La UE debe girar sus ojos hacia este desafío humanitario. El Gobierno de España lo sabe.

Este es un reto abordable, no ya con una mirada fronteriza, de seguridad, sino de una política común europea en materia de refugiados y migrantes. Por eso, los esfuerzos ante gobiernos como el de Francia y Alemania están en nuestra agenda de soluciones a este desafío mediterráneo.

Hay que buscar cooperación solidaria, desde la UE y soluciones en origen, también. Por eso está prevista la visita del Ministro de Interior a Marruecos, Argelia y, el próximo lunes, a Mauritania, todos países de origen y tránsito de migrantes.

Un mes y medio, unas convicciones firmes y hechos.

El Gobierno de España asume su responsabilidad, desde la firme convicción humanitaria, siendo realista con sus recursos y haciendo hincapié en que las migraciones no son preocupación de una sola bandera o de un solo país, sino una obligación a cumplir como europeos. Una obligación cumplida que nos permita mirar a los ojos a las generaciones venideras.

Y que nos permita entender que donde hay moneda única debe haber solidaridad única.

El retrovisor de la infancia

http://elcorreoweb.es/opinion/columnas/el-retrovisor-de-la-infancia-FJ4319043

Artículo escrito por Reyes Aguilar, amiga y vecina de infancia.

Con los acordes de Mediterráneo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis tomaba posesión de cargo envuelto en una ovación calurosa, posiblemente porque representa muchas de las cosas por las que me paro a tomar aire. Él fue un amigo del barrio que ahora se asoma sin vértigo al atril de la Delegación del Gobierno en Andalucía citando a Lorca, a Sabina y a Vetusta Morla.

Un niño nacido en una calle flamenca que accedió a la educación pública gracias a una política de igualdad social fundamental para forjar el futuro de un pueblo. Eso lo conoce bien, por su origen y porque su abuelo le enseñó a mirarse en el junco bético que se dobla, pero nunca se quiebra, así como el camino que conduce a la Moncloa desde el Polígono de San Pablo, pasando por la torre Mudéjar de una Santa Catalina que tanto nos une. Hijo de familia trabajadora, vecino de un barrio obrero que tiende la ropa al sol y exhala vida desde sus ventanas, por donde se asomaron los hijos de la generación del esfuerzo, de los que nada tuvieron y que ahora ven en los suyos el fruto del sacrificio y la oportunidad de ser iguales, sin distinción alguna. No te olvides de Caballero Bonald y sigue luchando por ser únicamente tu libertad y tus palabras, pero sigue oyendo la voz de esos niños de los setenta que fuimos tú, yo y tantos, hijos de honrados trabajadores que hoy son universitarios y grandes profesionales los que corrimos por las calles de un barrio que te han visto crecer, como diría Nacha Pop.

Confío en que sabrás mirar por el retrovisor de tu infancia, de donde surge el futuro de muchos. Y la Esperanza. ~

El Intocable.

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He disfrutado enormemente con esta novela pseudo biográfica de uno de los espías de Cambridge. Trata más los íntimos sentimientos del protagonista que de una novela negra en si. Me ha rememorado una de mis películas preferidas, El Topo, que me dispongo a ver de nuevo, por cuarta vez.

29 de Octubre

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Ya en casa de nuevo después de un día intenso. He visto a un pueblo harto de ser silenciado y perseguido por algunos fundamentalistas, un pueblo sereno, alegre e ilusionado con poder manifestarse en las calles y en las urnas. Todo ello recogido en un grito.. VOTAREM !!! . También he visto a algunos con los que jamás compartiré ideología pero que hoy coincidimos en defender algo que los socialistas consideramos nuestra, la Constitución Española. He visto a un “molt honorable” Paco Frutos, Comunista, dar una lección magistral de por qué una persona de izquierda nunca puede ser nacionalista ni independentista, es una contradicción absoluta con la solidaridad y el internacionalismo de las clases populares y obreras. Hoy he visto a Borrell hacer política poética y de nuevo llegar hasta el último rincón de la sensibilidad de todos los que le escuchábamos, le he visto blandir las banderas de Europa, España y Catalunya. Y también he vivido con mucha emoción cuando he entrado junto a Borrell y Miquel Iceta en un restaurante lleno de catalanes/as verlos en pie aplaudiendo a mis compañeros. Ahora más que nunca necesitamos Democracia en Cataluña para desenmarañar el lío en el que nos han metido los independentista. Por ello ahora lo que Cataluña necesita es la ‘Solución Iceta’.

Derecho a decidir en Catalunya

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http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Derecho-decidir-Catalunya_6_702089789.html

Los independentistas catalanes acuñaron la ingeniosa idea del “derecho a decidir” como un eufemismo del derecho de autodeterminación, una terminología mucho más dura por la relación histórica con movimientos independentistas violentos y que alejaría a muchos sectores no independentistas a los que necesitaban para perpetra el mayor jaque a la democracia española.

En concreto fue Artur Mas en 2007 en aquella “Casa Grande del Catalanismo” cuando incluyó el “derecho a decidir de los catalanes” , algo que olvidó inmediatamente para reclamar un nuevo pacto fiscal similar al País Vasco. Su fracaso personal en este y en otros temas le hizo iniciar posteriormente un camino hacia al abismo en el que nos encontramos en estos momentos.

La evidencia de ese fracaso se visualizó en la indigna claudicación ante la CUP no presentándose como President ante el Parlament de Catalunya, plegándose a todas sus exigencias. Ellos han sido la verdadera intelligentsia del Procés.

Todo ha ido a peor desde entonces, la elección de una persona irrelevante, Puigdemont, melifluo pero fundamentalista en la idea principal de los cuperos, la insumisión y la independencia. El perfecto títere para una organización determinista.

La CUP ha sido la verdadera vencedora de esta situación, su estado gozoso por haber logrado una Catalunya en desorden y ruptura social, la marcha de los “malévolos capitalistas” con sus empresas fuera de Catalunya es su ideal revolucionario.

Todo muy dionisiaco, desenfreno pasional, efervescencia irreverente y desordenada en la exaltación de las pasiones para superar todos los límites, en esto han estado y seguirán estando la CUP.

Cierto es que esta provocación permanente supo tocar la fibra más sensible de la derecha española, el autoritarismo, logrando exponer al mundo el conflicto de manera difícilmente defendible tras el 1-O.

Ahora es probable que muchos catalanes hayan visto la verdadera cara del “derecho a decidir” que simplemente era una declaración unilateral de independencia por encima de todo, ilegal e imposible.

Es por ello que la única salida legal fuese la aprobación de un precepto constitucional, el art. 155. de nuestra Constitución. Los socialistas siempre hemos defendido que dicha aplicación fuera lo más rápida y eficaz posible.

Con un único objetivo, la restitución de la legalidad en Catalunya. Porque no hay nada más de izquierda que la justicia y la legalidad, que es la que nos iguala. Restituyendo la legalidad a través de una elecciones dentro del marco constitucional y con todas las garantías. Trabajando también por una aplicación gradual, con mesura y evitando la intervención de los medios públicos de comunicación por los partidos políticos. Quién no puede lo menos, no puede lo más.

El PSOE y el PSC han luchado de forma denodada y hasta el último segundo para que hubiese una convocatoria electoral, preferentemente convocada por Puigdemont dentro de la legalidad, ahí nos hubiésemos encontrado todos.

Pero Puigdemont dijo que no convocó las elecciones porque no se daban las garantías suficientes. Hoy han sido convocadas para el próximo 21 de diciembre, antes de lo esperado para sorpresa de muchos, no de todos.

Hace bien el Gobierno en convocarlas en tiempo y forma, pues el riesgo en esa estrategia enloquecida de los independentistas, hubiese sido que tras la DUI, el todavía President hubiese convocado unas elecciones constituyentes bajo el marco de sus leyes ilegales y anuladas, de nuevo otro 1-O.

Ahí tiene todo el pueblo de Catalunya su verdadero “derecho a decidir”. Aquellos que se han sentido acosados, a los que los secesionistas han violentado todos sus derechos democráticos tendrán la oportunidad de manifestar su impotencia a través de una papeleta.

Ahí tienen los independentistas y los Comunes el “derecho a decidir”. Ahora están obligados a repetir aquellos ‘mantras’ que contra las urnas y la democracia no se puede ir. La diferencia es que ahora se hará sin desorden y legalmente, y por tanto quizá ya no sea tan deseable.

Es por lo que, quizá, algunos dirigentes de Esquerra dicen que no hay que participar y otros que sí o la CUP que por seguir fiel a su mundo dionisiaco o en su otra acepción, seguidores de BACO, ahora proponen que corra el vino y las paellas en vez de la democracia con urnas, censos y papeletas.